martes, 11 de agosto de 2009

Para pensar

Dice Robert James Waller:


Pues hemos llegado a este lugar por diferentes caminos. No tengo la sensación de que nos hayamos conocido antes, de dejá vu. No creo que fueras tú, vestida de azul lavanda, quien estaba a orillas del mar, cuando yo pasaba cabalgando el año 1206, o a mi lado en las guerras fronterizas, o allí en las Gallatín, hace cien años, tumbada junto a mí en la hierba de un verde plateado, sobre un pueblo de montaña. Lo sé por la naturalidad con la que vistes ropa lujosa y por cómo mueves la boca cuando te diriges al camarero en los buenos restaurantes.

Tú provienes de los castillos y de las catedrales, de la elegancia y del imperio.


Hermosa cita hace Brian Weiss en su libro Lazos de Amor, es para reflexionar. Puedes que no creas en las vidas pasadas, pero no te ha ocurrido que circulas por una calle, un paraje, una villa por donde nunca has estado, y te resulta conocida?. Y cuando eres invitado a una fiesta, donde todos son desconocidos y piensas qué hago acá, de pronto te encuentras con alguien que vibra en tu mismo sentido y se da un puente. No son casualidades, pues si nunca has estado, no es una casualidad, sino hay una causalidad. Ésta, es la que te propongo que busques.

Ya sabés, lo he repetido muchas veces, no creo en las casualidades. Je, je, je.

sábado, 8 de agosto de 2009

Ya, diez años

21 - 06 - 1999
Para Florencia
Ayer nació una florcita,
que da luz por doquier.
Mañana será una plantita,
sus frutos veremos
como retoños del hogar
Ayer nació una florcita
prendida a la teta de la mamá
no quiere separarse de ella.
Simplemente, quiere el calor de la mamá.
Dulce imagen mi querida.
Cuán chiquita e indefensa,
duerme pequeña florcita,
que mamá y papá, están ahí.
Ayer nació una florcita.
Que da luz por doquier.
Mañana será una plantita.
Sus frutos veremos
como retoños del hogar.
Ya pasaron diez años de aquel momento tan tierno, hoy Florencia es una bella joven pronta a entrar en su adolescencia.

Mirá lo que encontré


Revisando la gaveta de mi escritorio, encontré algo muy valioso. En 1974 hice un cursillo de cristiandad y me regalaron un Cristo, para el cuarto día. Siempre lo tenía conmigo en una billetera, al ir cambiando de billetera (como no las tiro), se ve que la dejé olvidada. Es una hermosa imagen, más allá de lo que nos representa a los que creemos en él.

Y, bueno, me tenté, la coloqué en el blog.

viernes, 7 de agosto de 2009

Escribo

Escribo, …amo hacerlo.
Escribo para Dios, para ti,
para los hombres, para mi.
Palabras que fluyen
del corazón a las manos,
otras veces …
del cerebro a las manos.
La sorprendente naturaleza
dotó al hombre de un don,
poder volcar pensamientos en un papel.
Escribir, …expresión artística,
destierro del yo.
Poemas, relatos,
cuentos, informes.
…letras, …letras, …letras.
Maravilloso abecedario, que sabe,
de nuestros estados de ánimos,
de nuestros afectos,
nuestras esperanzas,
nuestro pasado, y,
nuestro futuro.
Escribo letras, sílabas, palabras.
Armo oraciones.
Así, voy armando la vida.

jueves, 6 de agosto de 2009

Dice Thomas Merton

A mis amigos, mis conocidos, que tienen problemas, que se sienten cansados, temerosos, sin salida, leyendo a Leo Buscaglia, encontré una cita que me impactó. Dice, así...

No existimos por nosotros mismos (como el centro del Universo), y sólo cuando estamos plenamente convencidos de este hecho, comenzamos a amarnos a nosotros mismos de una forma apropiada y amamos así también a los demás. ¿Qué quiero decir con eso de amarnos a nosotros mismos apropiadamente?. Quiero decir, ante todo, el desear vivir, aceptar la vida como un gran don y un gran bien, no por lo que ello nos da, sino a causa de lo que nos permite dar a los demás.

martes, 4 de agosto de 2009

Recorro mi tierra

















































Sentir el lugar,

vivir a pleno.

Riqueza natural,

un lugar en el mundo.

Bariloche es la meta,

no lo habitual

sí, lo distinto.

Lagos navegados

bosques caminados

sol disfrutado,

juego de niños

entre altos coihues.

Dios existe, ...está presente,

maravillosa naturaleza.

Ciudad lacustre

arquitectura europea,

suelo argentino

lunes, 3 de agosto de 2009

Había una vez, ...una rosa



Ese día, día espléndido de otoño, con temperatura más que agradable, mucho luz, mucho sol, había asistido, como era habitual, a mi sesión de terapia.
Estaba tranquila, en paz, sin demasiado problemas por resolver. Terminamos la charla en el enorme balcón terraza, lugar de mi preferencia, por el aire, por la libertad, por la energía, por la plenitud que me inspira la altura. Simplemente, magnífico.
Repentinamente mi terapeuta me dice, luego de mirar sus plantas,
_ Espérame, ya vengo.
Minutos más tarde con tijera en mano, estaba cortando su primer rosa del año, un pimpollo, rojo, a medio abrir.
Se acerca, muy dulcemente, me dice,
_Es para vos.
Sentí que me desarmaba, me había sorprendido, me daba su tesoro sin pedir nada a cambio. Me corrió un escalofrío por todo el cuerpo, me emocioné y esa acción me produjo mucha alegría, pues, ella sabe sobre mi creencia espiritual a cerca de las rosas.
En casa la tuve en un florero una semana, al abrirse se transformó en una rosa maravillosamente bella. Pero, ¿qué iba a hacer con ella?, pronto se deshojaría. La coloqué entre dos hojas de papel blanco, y por dos meses observé cómo se iba secando, cómo iba perdiendo su color. Lo que no perdía era su encanto. La acariciaba, le hablaba como esperando una noble respuesta. Y, me decidí. No quería perderla, mi espíritu de conservación hizo que la plastificara con cinta scotch, que la pusiera sobre papeles de colores.
Hoy, la tengo a la altura de mis ojos, al lado de mi ordenador. Que al mirarla no me olvide de reir, de dar, de ser generosa, de ser comprensiva, de ser conciliadora, de decir las palabras convenientes en el momento justo, y, sobre todas las cosas de amar la vida y las cosas que hacen a la vida.