
La primavera tuvo la coquetería de regalarme
un día maravillosamente florido,
colorido y de armoniosa paz.
Paseando por el parque
la tarde viene cayendo,
los niños corren hacia su incodicional libertad.
"Los árboles meditan como estatuas",
diría Federico García Lorca,
...más bien veo el abrazo entre sus ramas
de los jacarandáes, de los palos borrachos,
de seibos y ombúes,
dispuestos a bailar melodiosamente,
al compás del viento,
las hojas hacen la ronda
y se ponen a jugar,
los gorriones y jilgueros
trinan en un colgorio
su canto más mortal.
Mesas en la vereda del café bar,
danzan las medialunas,
...las papas fritas,
...los cortados,
...hasta la pizza,
a un ritmo tropical,
frente al mágico carrousel
que alienta las fantasías de todo chicuelo,
que sueña cabalgar, volar y tripular
sus figuras de maderas,
esperando se hagan realidad.
Va cayendo la tarde,
el sol se acuesta
detrás de los frondozos árboles
dejando que la luna
muestre su largo cuerno de luz.
La noche llegó, queriendo
pasear tranquila.
La noche da vueltas,
se sube al carrousel,
juega en el arenal,
acaricia la cabeza de los amantes nocturnos.
Buscando en internet una imagen que ilustrara mi post, encontré la que ves arriba, mi pregunta, ...¿quién saca a pasear a quién?