jueves, 20 de septiembre de 2012

Cuento chino



La Actitud

Hace mucho tiempo, una joven China llamada Li se casó y fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Li fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba. Los meses pasaron y Li y su suegra cada vez discutían más y peleaban. De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo.
Li, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre. Después de oírla, él tomó un paquete de hierbas y le dijo: "No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Debes darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda: Tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones". Li respondió: "Si, Sr. Huang, haré todo lo que me pide".

Li quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra. Pasaron las semanas y cada dos días, Li servía una comida especialmente tratada a su suegra. Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.
Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Li había controlado su temperamento y casi nunca aborrecía a su suegra. En esos meses, no había tenido ni una discusión con ella, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella. Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.
Un día Li fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: "Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di".
El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza: "Sra. Li, no tiene por qué preocuparse. Su suegra no ha cambiado, la que cambió fue usted. Las hierbas que le di, eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que pasaste a darle a ella".



Silvana Giuliani, una excompañera de trabajo la publicó en el facebook, la leí es tan hermosa, tiene un mensaje tan positivo para el cambio de nuestras actitudes, que la traje al blog, previo permiso de Silvana.
¿Cuánto para aprender?
Pretendemos que los demás cambien, o a veces criticamos la paja en el ojo ajeno y no vemos el gran tronco que tenemos ante los nuestros.
¿Cuánto nos enojamos?
¿Cuánto ego nos lleva al desamor?
Cuán distinta sería nuestra vida si amáramos más, si diéramos más, si riéramos más. Cuán sanos estaríamos.

Que lo disfrutesssssssssssssssssssssssssssssss.-

10 comentarios:

C.S.Peinado dijo...

Ciertamente hay que hacer bueno lo de sacar la viga del ojo propio antes de empeñarnos en sacar la pajita del ojo ajeno. No seré yo quien tire la primera piedra, pues todos tenemos algún pecadillo inconfesable, pero es verdad que hay que sacar antes el odio de nosotros mismos a intentar cambiar a los demás.

Un saludazo, querida.

Antoni Barnils dijo...

Es muy bueno. Gracias por traerlo a tu blog Norma.

un beso

Norma2 dijo...

Creo que las personas son como son y no está en nosotros cambiarlas. Si comprendemos esto todo irá mejor.Besoss

María Bote dijo...

Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra; Jesús lo dijo.

Hemos de aceptar al otro con sus luces y sombras, ya que todos las tenemos.

Besos. María

Mabel dijo...

Que hermosos texto!, todo depende de nuestra actitud. Me encantó!!
Aceptar al otro tal cual es y mejorar uno y no esperar que el otro cambie.
Besoss

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Buenos días norma.
Una buena lección.

La fuerza del cariño es lo que hace agradable la convivencia.

Ahora tu estás durmiendo, mientras yo te escribo. Besos Montserrat

Marina-Emer dijo...

desde lejos hoy ,,,saludarte y desearte feliz fin de semana.con cariño
besossssssss
Marina

mariarosa dijo...

Mi querida Norma, ha sido un placer volver a leer este relato, lo conocía, pero lo había olvidado. Siempre hace bien replantearnos nuestra conducta, no siempre el equivocado es el otro,ha nosotros también nos pasa y a veces más.
Un abrazo u buen fin de semana.


mariarosa

Dolce Voce - María Eugenia dijo...

Hola, Norma

Es muy bonito el cuento. Y estoy totalmente de acuerdo con tus reflexiones. Llevamos dentro lo bueno y lo malo, esté en nuestras manos saber elegir y disfrutar de todo lo bueno.

Besotes.

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Perfecto, mi querida Norma, el amor soluciona muchas cosas de la convivencia. Cuando entendamos que para que algo cambie, hemos de cambiar nosotros, el otro también cambiará. Pero si somos dominados por el ego, nunca aceptaremos cambiar y acusaremos que el mal está en el otro. Así somos de pequeños.
Me ha gustado mucho tu cuento.
Gracias
Con ternura
Sor.Cecilia