domingo, 8 de junio de 2014

Josecito, ...la historia.-

12 de julio de 1930, el Presidente de la República Argentina era Don Hipólito Yrigoyen, y, el intendente del Partido de Avellaneda era Alberto Barceló.
12 de julio de 1930, 6 am, mañana fría y neblinoza, bien invernal. El tranvía Nº 75 de la línea 105, subía trabajosamente el puente, fallaron los frenos, y cayó a las negras y contaminadas aguas del Riachuelo. Murieron 54 de los 60 pasajeros, todos obreros y tomaban ese tranvía a ese horario porque les permitía "el boleto obrero" de tan sólo 5 centavos. El vehículo los llevaría al frigorífico La Negra, a tan sólo 400 metros del actual Puente Pueyrredón, en Avellaneda.


Josecito, era una muchachito de tan sólo catorce años, vivía con su abuela en una pieza en la zona de Barracas. Trabajaba de aprendiz en el frigorífico, los pocos centavos apenas le alcanzaban para pagar la pieza y comprar algo de comida.
12 de julio de 1930, Josecito tomó el tranvía como la hacía habitualmente, sentía mucho frío y tenía sueño, era muy conciente que su abuela dependía de lo que ese día llevara, para poder comer.
Tenía muchos sueños, ascender en el trabajo, poder estudiar, alquilar algo mejor. Todas sus ilusiones quedaron truncas cuando el tranvía cayó al agua.
Hubos empujones, muchos gritos, él pudo correr hasta la parte más alta, la que quedó fuera del agua, pero sentía mucho frío y hambre, estaba muy oscuro, de golpe se hizo un gran silencio, no entendía nada, lo que sí sabía que ese frío lo mataría.
Cuando sacaron al vehículo del agua, lo encontraron acurrucado en posición fetal. Josecito había muerto de frío. Vieron un gran bulto en uno de sus bolsillos, cuando lo sacaron, era un sandwich de milanesa que su abuela le había preparado con las sobras del día anterior, que lo guardaba para su almuerzo que nunca llegó.

martes, 27 de mayo de 2014

LA FOTO


Seguramente ya la viste, recorrió el mundo.
Habla por sí misma.
¡ Cuánto para aprender !
Tres argentinos, con creencias diferentes, tres hombres unidos por el amor, la fe y la paz.
Dios Padre, dame fe, para seguir adelante, cuánto les queda a estos tres hombres por recorrer.
Dios Padre, dame grandeza espiritual, para perdonar y abrazar a mis hermanos.

Todo por la Paz de los pueblos.

martes, 20 de mayo de 2014

A veces actuamos por impulso


Una noche, Juan regresaba a casa en su asuto. En el camino vio a un joven que "hacia dedo" y se ofreció a llevarlo. Mientras viajaban comenzó a sospechar de su pasajero. Juan revisó el bolsillo de su abrigo, donde debía estar su billetera, ¡y no estaba allí! Entonces pisó los frenos de golpe, ordenó al joven que bajara del auto, y le dijo:
- ¡ Dame la billetera, ya mismo !
El chico, asustado, obedeció. Juan siguió su camino.
Cuando llegó a casa, comenzó a contarle a su esposa lo sucedido. De pronto, ella lo interrumpió, para decirle:
- Antes de que se me olvide, Juan, ¿sabías que dejaste tu billetera en casa esta mañana?

Éste, es un ejemplo, ...cuántas veces actuamos por impulso, y, no medimos las consecuencias.

martes, 13 de mayo de 2014

Verónica


Verónica caminaba por el sendero. El bosque de arrayanes, de su mágico Bariloche, le ofrecía su mejor color, árboles altos, añosos, copas acariciado el claro cielo, y, los rayos del cálido sol otoñal acariciaban su cuerpo, dejándole un maravilloso y dulce calor.
A Verónica le costaba caminar, sus piernas le dolían por su lesión, y, su amoroso esposo le consiguió un listón de madera para que lo use de bastón, y, pudiera seguir disfrutando de tanta belleza, regalo de la naturaleza.
Así, llegaron hasta una cascada entre las rocas y los árboles, el agua caía clara y fuerte. La música que hacía el agua al caer, la hacía sentir viva. Entonces, aguantando bajas temperaturas, metió sus pies desnudos en el agua fría, elevó sus brazos al cielo, cerró sus ojos, comenzó a respirar lentamente, y, sintió una energía nueva que le recorría todo el cuerpo.
Pasados unos minutos, su amado esposo, le pregunta:
-¿Cómo te sientes?
- ¡Mejor!, maravillosamente mejor.
Salió del agua, se calzó, dejó el improvisado bastón, al que le agradeció su compañía, agradeció al agua y al sol por energizarla, y, siguió caminando alegre y renovada por el bosque, del brazo de su esposo.

                                                                                        Historia verídica.-

Moraleja: disfruta y agradece

sábado, 10 de mayo de 2014

A mirar más claramente



...Un señor se creía crítico de arte. Siempre estaba dispuesto a criticar cuanta obra de arte tuviera delante de sus ojos. Un día este señor se encontró con su esposa y sus amigos en la entrada de una galería de arte. Allí se dio cuenta de que había olvidado sus lentes en casa, pero no le dio importancia. Inmediatamente empezó a usar sus conocimientos para criticar todas las pinturas, hasta que llegó a una que, según se podía ver, era un hombre de medio cuerpo. La criticó terriblemente, diciendo:" El marco es horrible, no va con esta obra, y la pintura es espantosa. ¿Cómo pudo este artista retratar a un hombre tan sucio, vulgar y andrajoso?"
...El señor siguió con sus comentarios hasta que su mujer lo llevó a un lugar apartado y le dijo suavemente:" Querido, estás frente a un espejo".
                                                                 Anónimo.-

¿Cuántas veces caemos en la del señor? Criticamos, juzgamos sin conocimientos. Miramos la paja en el ojo ajeno, y nosotros tenemos un terrible tronco que no nos permite ver con claridad.
Moraleja: ...no te olvides tus lentes, ja ja ja.

jueves, 1 de mayo de 2014

..."lo esencial, es invisible a los ojos"...

Carta a mi madre:
Mirando el claro cielo, te busco, te hablo.
8 años ya, qué pronto pasa todo.
Cuánto se te extraña,
...tus palabras,
...tus caricias,
...tu dulce mirada que todo lo comprendía.
He tratado, toda mi vida, de vivir como me enseñaste,
dócil, paciente, solidaria, amorosa, humana, fuerte, y, por sobre todo, ...mujer.
Dicen que, para todo se necesita tiempo. ¡Si!, ya lo sé. A medida que pasa el tiempo, más se siente.
Cuando decaigo, cuando mis fuerzas se aflojan, siento tu presencia, te siento a mi lado. ¡Gracias mamá!
Hablo con los chicos, tus amados nietos, sienten tu ausencia.
Carolina se la pasa publicando tus fotos con papá.
Martina te invoca permanentemente.
Y, Damián, no habla, va por dentro.
Todos te queremos, por eso estás viva entre nosotros, siempre hay una anécdota, siempre hay algo para contar o para reir.
Mami, la realidad es dura, mando besitos al cielo, con la esperanza que lo recojas.
Mami, te quiero mucho y te extraño, ya nos veremos, saludos a papá y a los abuelos.-


martes, 15 de abril de 2014

...podría ser un cuento

Recorría el camino, sintiendo la suave brisa en su rostro, conducía un auto descapotable y los aún rubios rizos bailaban sobre su frente. Sentía el frenesí de la vida en sus venas.


Sus jóvenes 60 años lo llevaban al encuentro de su viejo amor. Amante de la naturaleza, cruzó el puente de madera y llegó al tan preciado bosque.
Comenzó  caminar el sendero, y, casi de inmediato, era seguido por un ejército de habitantes del lugar, sus amigos que lo reconocieron de inmediato.


Ardillas, liebres, insectos, arañas, un bambi, etc.
Cuando llegó al muelle del lago, dejó sus elementos de pezca y se sentó a admirar el maravilloso paisaje, regalo para sus ojos, regalo de Creador.


La mañana no podía ser mejor, un cielo totalmente claro, despejado, con un sol, listo a calentar ese día otoñal. Preparó el anzuelo, lombrices ecológicas, riel y arrojó la línea hasta donde le daban sus fuertes brazos. Casi de inmediato sintió un tirón en la tanza, ¿tan pronto? se preguntó. Recogió la línea tan pronto como pudo. En el anzuelo había enganchado un trozo de tela, era una manga de camisa. 
Mira en dirección hacia donde había arrojado la línea. No veía nada. De pronto las ardillas comenzaron a correr como locas hacia una orilla del lago, y, al mirar detenidamente, observa un tronco y había una persona agarrada al mismo. 
Cuán sabia es la naturaleza, sus mejores amigos lo orientaron. De inmediato subió la bote anclado en el muelle y se aprestó a auxiliar. Era un adolescente, tiritaba de frío, lo subió al bote y lo arropó como pudo.



Puso el bote a toda marcha y se dirigió a la orilla de enfrente, donde estaban los guardabosque y tenían una enfermería. Se quedó en el destacamento hasta que llegaron los padres del joven, quienes no sabían como agradecerles, hasta le quisieron dar dinero. 
Sólo se despidió y les dijo:..."Sólo con el corazón se puede ver bien, cuiden al joven, la vida es un regalo de Dios, vuestro hijo volvió a nacer"