martes, 29 de junio de 2010

Luna


Laura, como todos los días, caminaba las siete cuadras que la separaban de su trabajo, siempre hacía el mismo recorrido, era una muchacha bastante conservadora. Salía tempranito de su casa, pasaba por la panadería y compraba unas masitas para compartir el café con sus compañeros.
Dos cuadras antes de llegar a la oficina una cachorrita dálmata la saludaba con su cola, tendría no más de 5 meses, era una perra de raza aunque su hábitat, la calle. No entendía cómo una perrita de tal porte no tuviese dueño. A la tardecita la volvía a encontrar. Como no sabía su nombre la bautizó "Luna".
Era viernes, próxima a finalizar su jornada se retiró un rato antes, el cielo se había puesto negro, se aproximaba una gran tormenta.
A las dos cuadras encontró a Luna hecha un ovillito, temblando de miedo y de frío. Esta escena la Laura le tocó el alma. No podía dejar a esta criatura tan indefensa a clemencia de una tormenta. Tomó su pañoleta nueva, arropó a Luna y se la llevó a su casa, acurrucada entre sus brazos.
Bañó a la perra, la secó, le preparó algo de comer, carne y leche, ya iría por su comida específica y llamó al veterinario.
Luna le cambió la vida a Laura y a Gustavo, su pareja.
Laura se volvió más alegre, más dinámica, más cariñosa, más comprometida, le habían desaparecido los dolores de los que habitualmente se quejaba.
Todos, amaban a Luna, era cariñosa, demandante, dependiente como todo perro de hocico alargado.
Con su patita pedía salir y con su cola, pedía mimos. Al poco tiempo la conexión se hizo tan profunda que lo único que le faltaba, ...era hablar.


Dulce e indefensa criatura
blanca con manchas negras,
de ojos color canela y orejas atentas.
Expresión inocente
rebozas alegrías,
buscas un amo,
buscas una mano,
...que te acaricie,
...que te dé de comer.
Dulce e indefensa criatura
llegaste a nuestras vidas
para darnos placer.
Eternamente agradecidos
a la negra tormenta,
que un bello encuentro nos jugó.
Fiel, guardiana,
nos regalas a diario
...amor incondicional.


Querido lector, podría ser un cuento, es un simple relato de una dulce historia de amor, podría ser la tuya o la mía. Tal vez una expresión de deseo, no sé. Hoy me levanté pensando en una perrita y salió esta entrada. Que la disfrutes.

10 comentarios:

Higorca Gomez Carrasco dijo...

Precioso relato, me has tocado mi fibra más canina, es verdad a veces un pequeño animal nos cambia toda la vida, tenemos amigos fieles, amigos de toda la vida, y otros que se llaman amigos, pero yo, que siempre he tenido perro, ya desde pequeña, puedo afirmar que no encontramos otro amigo más fiel, nos pensamos que somos nosotros los que cuidamos de ellos, pues no querida amiga, ellos nos cuidan y nos miman, tal como es el dueño, es el perro y a veces tienen las mismas enfermedades que nosotros.
Bella historia, bello, muy bello y emocionante relato, un ¡¡¡viva!!! por Luna y otro más grande para Laura y para ti ¿que te voy a mandar?... Abrazos y besos, quereres y un mate para compartir.

Norma dijo...

Gracias Higorca!, mi sobrina me dices, me repite, ...tía tenés que tener un perro, aunque sea chiquito, va a ayudar a todos tus problemas. En un departamento, pienso que un canino sufre y mucho, no estoy para ver sufrir a nadie y menos si los pichichos son míos. También tuve perro, pequineses. Son muy independientes y de mal carácter, sí, muy caroñosos. Se extrañan esas situaciones.
Abrazos, agradecida pòr tu conexión.
Besossssssssssssssssssssssssssss

Taty Cascada dijo...

Nunca he podido olvidar mi primer perro, tendría como siete años, y ese ser me seguía en todas las locas aventuras que una mente inquieta ideaba. Han pasado los años y nuevas mascotas me han acompañado, pero ese boxer de mi niñez jamás lo he olvidado, ni jamás lo olvidaré.
Un beso.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Te felicito Norna, una historia bonita con un bobito final. Sí a los animales cuando hallan conexión con las personas solo les hace falta hbalar.
Un abrazo
Sor.Cecilia

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Norma:

Es tan bella esta historia, que si no fuera por Pipo, me dangnas de adoptar un perrito.

Gracias, por compartirla.

Besos, Montserrat

Jordi Esteller dijo...

SIMPLEMENTE PRECIOSO

Norma dijo...

Gracias Taty, a mi me pasa lo mismo con mi perrito Leroy, me lo habían regalado mis alumnos en 1983 porque los acompañé a Bariloche, en viaje de egresados. Hay cosas que nunca se olvidan.

Gracias Sor cecilia, tu lo entiendes ya que también has tenido mascotas.
Cariños.

Gracias Montse, dale animate adoptá uno, sería una buena compañia para Pipo.

Hola Jordi, que estás esperando para regalarle uno a Lucía?
Gracias y cariños.

Susana dijo...

Hermoso, Norma, qué bueno que Laura se haya decidido a llevarla! Yo siempre tuve gatitos, que también dan mucho amor, aunque no parezca...un abrazo grande!

La abuela frescotona dijo...

la bondad de las personas siempre sale a la luz, la tuya, con este bello cuento, tan lleno de ternura, que hizo feliz a tres seres...
hermoso y humano querida Norma, dejo un abrazo para ti

Anónimo dijo...

Insisto es el deseo inconciente de tener un perrito. Marti